Jueves, 09 de abril del 2009.
Feriado largo.
Bacán. No saldré de Lima. Entonces iré a comprar zapatos =)
Y así fue. Fui a comprar a ropa y zapatos.
Ya viene el invierno. Moda de temporada.
Soy mujer. No tan afanada con ir de shopping todo el tiempo como la mayoría. Pero sí me gusta gastar en ropa y zapatos. Y más ropa y zapatos. Un poco de accesorios también.
Obvio, mi papá me dio plata. Así es siempre.
Mi papá ha trabajado siempre para darnos a su familia lo mejor. Lo mal de esto es qe trabajó SIEMPRE. No iba a mis actuaciones en el colegio. No iba a las celebraciones del día del padre. Llegaba tarde a la cena navideña. Igual en Año Nuevo. No había viajes de vacaciones. Y lo qe fue peor para mí. Nunca vio mis notas del colegio porque siempre le bastaba saber con qe eran buenas. No estaba ahí si enfermaba, de hecho se preocupaba pero no estaba ahí cuidándome. Tenía qe trabajar para comprar medicinas.
Esto sucedió hasta qe cumplí unos 12 años. Cambió de trabajo. El mismo rubro pero otra empresa y mejor puesto. Ya tenía tiempo para pasear. Lo hacemos hasta ahora. Cada domingo tenemos un paseo familiar. Pero ya en la adolescencia no te emociona tanto qe papá vaya a verte a presentaciones ni qe conozca a tus amigos ni nada. Ya el tiempo se perdió.
Entonces, inconscientemente, desde el inicio, sustituyó esa falta de presencia dándonos todo lo qe le pidiésemos. Juguetes, comida, ropa, zapatos, en fin ni se imaginan. Y ya luego, así estuviese presente, esto qedó como costumbre. Se convirtió en algo normal. Parte de nuestras vidas (la mía y de mis hermanas). Y ahora la plata de juguetes se sustituye en salidas de fines de semana, juegas, fiestas, reuniones, chupetas. Él me dice a mi y a mi mamá (qe no está de acuerdo con lo nada qe nos cuesta conseguir el dinero, solo un “Papi, necesito plata para xxxxxxxxxx, ¿me das?” y ya está) qe nos da porque somos buenas hijas, buenas estudiantes, buenas chicas y lo merecemos. En fin. Si él lo dice, está bien. Total. Vivo bien. Mantenidamente. Una hijita de papá.
Es cómodo. Es fácil. Pides y te dan. ¿Genial no? Pero en ciertos momentos ya me siento mas con ello. Seguramente estoy madurando y me doy cuenta qe las cosas no deberían ser así. Me estoy malacostumbrando. Bueno, ya lo hice. Y quiero salir de ello, no por completo pero sí saber qe cuesta conseguir dinero. Qiero entrar a trabajar.
Ya buscaré algo en el transcurso de la semana.
¡Pero algo bueno! Porque ya he buscado durante este verano. Mandé miles de solicitudes.Y había conseguido uno de anfitrionaje e impulsación. Pero cuando conversé bien con el qe sería mi jefe, me dijo: “Tienes qe caerle bien a tus jefes, entre ellos yo, ya tú sabes cómo, para qe te demos a anfitrionar e impulsar los eventos mejores pagados. Además, como anfitriona acompañarás a altos empresarios, gerentes, administradores, esa gente, a sus reuniones. Es fácil, te pagamos $80 por hora y ya él te da tus incentivos. Tú entiendes. Te pones la ropa qe el cliente qiera. Lo tratas con cariño. Ya después si se da algo, bien por ti. Más plata”. En pocas palabras “Acuéstate con tus jefes, acuéstate con tus clientes”.
Sí huevón.
No qise saber más.
Hasta ahora me llama. Para qe vaya a trabajar con ellos porque les falta una oriental en su staff (soy japonesa) y tengo las cualidades qe ellos buscan. Buena figura, buenas medidas, buena edad, buen carácter. Y por supuesto, ganas de trabajar. Lo último qe le dije fue “Vete a la mierda, no me meto en esas cojudeces”. Solo respondió: “Piénsalo, es un buen negocio y ganas mucho”.
Y ya. No llamó más.
Espero qe continúe así.
Continuando con lo del día de hoy, nada más resaltante qe contar.
miércoles, 15 de abril de 2009
Papi qiero ropa y zapatos, pero no qiero ser prostituta.
Publicado por Cielo en 0:11
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